Peter: un asistente de voz gratuito para adultos con discapacidad intelectual (y lo que dice el estudio que lo acompaña)
Hay una cifra en este estudio que se queda contigo: el 45,5% de las personas adultas con discapacidad intelectual quiere independizarse, y el 72% sigue viviendo con su familia. Esa distancia entre lo que se quiere y lo que se puede es, para muchos de nosotros, la pregunta de fondo de todo lo demás.
A ese hueco apunta Peter, un asistente de voz con inteligencia artificial pensado para adultos con discapacidad intelectual, desarrollado por la Fundación Álex Rivera. Se presenta junto a un estudio hecho con la Fundación PwC. La app es gratuita y está en Google Play y App Store desde julio.
Qué hace, en concreto
Se habla con él. Ayuda con las cosas del día: organizarse, recordatorios, tareas de casa, planificar el ocio. Tres detalles lo separan de un asistente de voz normal:
- Memoria personalizada: recuerda rutinas, preferencias, relaciones y contexto de la persona durante periodos largos. No hay que volver a explicarle quién es quién.
- Se adapta al ritmo de cada conversación, y repite o reformula cuando hace falta para que se entienda.
- Está construido con criterios de accesibilidad cognitiva y co-diseñado con personas con discapacidad intelectual, familias, profesionales de apoyo y entidades.
Sobre la privacidad, la fundación sostiene que la protección de datos está en el diseño desde el origen, y define su propio límite con una frase que merece la pena citar porque es exactamente la tensión de todo esto: acompañar no significa vigilar. Las funciones para familiares que vengan, dicen, respetarán la autonomía de la persona usuaria.
Qué significa para las familias
- Es gratis y se puede probar hoy. Hace falta un móvil y que la persona se maneje hablando. No hay que pedir nada a ninguna administración.
- Está pensado para adultos, no para niños. Si buscas apoyo visual para un niño, el camino es otro: nuestras herramientas gratuitas incluyen historias con pictogramas y un plan de apoyo, y funcionan sin registro.
- Pruébalo tú primero. Con cualquier asistente de voz conviene ver cómo responde a la forma real de hablar de tu hijo antes de proponérselo, para que la primera experiencia no sea de frustración.
- Habla de la privacidad en casa. Una herramienta que recuerda rutinas y relaciones guarda información personal. Merece una conversación tranquila sobre qué se le cuenta.
Y las cifras, con su letra pequeña
Los datos de satisfacción son buenos: el 84% de los usuarios lo recomendaría, el 89% de los profesionales cree que mejora los servicios de apoyo, el 78% considera que reduce la dependencia de apoyos externos en ciertas situaciones y el 85% valoró bien la interacción con la herramienta.
Ahora la parte honesta, que no resta valor pero cambia cómo se leen: ese estudio lo firma la propia fundación que desarrolla la app, junto a la Fundación PwC. No es una evaluación independiente. Y son percepciones declaradas por usuarios y profesionales, no resultados medidos: «cree que reduce la dependencia» no es lo mismo que «la dependencia bajó». Eso solo lo puede decir un seguimiento en el tiempo y con grupo de comparación, que todavía no existe.
Dicho de otra manera: hay motivos razonables para probarla —es gratis, está co-diseñada y responde a una necesidad real— y no hay todavía prueba de que funcione mejor que lo que ya hacéis en casa. Las dos cosas son verdad a la vez.
Esta pieza va en la misma línea que la petición del CERMI de que la futura ley de inteligencia artificial garantice la accesibilidad: la tecnología está llegando a este terreno antes que las reglas. Y si lo que os ocupa ahora es el salto a la vida adulta, está entero en empleo y vida adulta.
Fuentes
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