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Entradas, zonas PMR y acompañantes en conciertos y ferias: lo que hay (y lo que no hay) detrás de cada queja

Por · Publicado el 1 de agosto de 2026

✅ Información contrastada con fuentes oficiales. Última revisión: 1 de agosto de 2026.

Es agosto y toca temporada alta de conciertos, festivales y ferias. Y con ella, la colección de quejas de cada verano, que cualquier familia con silla de ruedas reconoce a la primera: la zona PMR desde la que no se ve, el acompañante al que sientan en otro sitio, la entrada de acompañante que en un recinto es gratuita y en el siguiente cuesta lo mismo que la tuya. Medios especializados como Tododisca lo vienen recogiendo con un resumen que duele: el público con discapacidad sigue sin contar de verdad para la industria del directo.

La pregunta que nos hacen a menudo: “¿esto no está regulado?”. Respuesta corta: en los espectáculos privados, no. Y conviene saberlo para reclamar donde toca.

Lo que hay, sin adornos

  • No existe una norma estatal que obligue a que el acompañante de una persona con movilidad reducida entre gratis ni a que se siente a su lado en conciertos o festivales privados. Cada promotora y cada recinto fijan su política: en unos eventos la entrada de acompañante es gratuita o reducida; en otros se paga íntegra; y casi siempre se limita a un solo acompañante.
  • Donde sí hay derechos escritos es en lo público, por decisión de cada administración: la Comunidad de Madrid estableció la gratuidad para el acompañante en sus teatros, y en Cataluña los grandes equipamientos culturales dan entrada gratuita al acompañante y descuentos del 25-50% a la persona con discapacidad. Si tu comunidad no lo tiene, no es que no se pueda: es que nadie lo ha decidido aún.
  • COCEMFE recomienda a los festivales entradas gratuitas o con descuento para acompañantes y asistentes personales, formularios previos para comunicar necesidades y personal formado. Son recomendaciones: valen lo que el promotor quiera, pero sirven como vara de medir al reclamar.
  • Tras años de quejas por las zonas PMR en las grandes giras, alguna gran promotora se ha comprometido a protocolos de accesibilidad. El movimiento existe; la garantía, todavía no.

Y las ferias, el agujero que nadie miraba

El caso más reciente no es de un estadio, es de la calle: en Mallorca, la familia de Antònia llevó al pleno del Consell la inaccesibilidad de las ferias de los pueblos — casetas, tarimas y suelos imposibles para una silla de ruedas —, y hay ya una moción para crear un protocolo de criterios mínimos de accesibilidad con la federación de municipios. Nos parece la noticia importante de esta historia: las ferias son el ocio más cercano y más barato que tienen nuestras familias, y justo el que menos normas tiene.

Qué puedes hacer tú, hoy

  1. Antes de comprar, busca la política de accesibilidad del evento (suele llamarse “entradas PMR” o “acceso adaptado”) y pide por escrito la ubicación del acompañante. Lo escrito luego vale.
  2. Si la experiencia es mala, reclama por triple vía: hoja de reclamaciones del recinto, oficina de consumo de tu comunidad y — si hay discriminación por discapacidad — la Oficina de Atención a la Discapacidad (OADIS). Las quejas individuales son las que acaban en mociones como la de Mallorca.
  3. En nuestro ocio inclusivo recopilamos actividades que ya nacen pensadas con apoyos, comunidad a comunidad.

Nuestra lectura, como familia

Que el acompañante se siente al lado no es un capricho: es la condición para que la persona pueda estar allí. Quien redacta la política de entradas de un festival decide, sin saberlo, si una familia entera va al concierto o se queda en casa. Mientras la regulación no llegue, seguiremos con la táctica de siempre: preguntar antes, reclamar después y contar aquí lo que se mueva — que, como demuestra Mallorca, moverse se mueve.