Eclipse del 12 de agosto: qué se ha preparado para que sea accesible y qué sigue sin estarlo
Hoy miércoles cruza España el primer eclipse total de Sol visible desde la Península en más de un siglo. Es de esas cosas que salen en todos los telediarios y que, si tienes un hijo con discapacidad, te hacen pensar dos veces: ¿podrá vivirlo? ¿cómo? ¿le va a venir grande?
Vamos por partes, porque hay una buena noticia y hay letra pequeña.
Actualizado el 12 de agosto. Hemos añadido tres cosas: cuántos dispositivos hay en realidad en toda España (bastantes más de los que parecía), lo que se ha organizado en A Coruña y una alerta de seguridad sobre gafas retiradas del mercado. Si vas con prisa, ve directo al final.
Lo que sí se ha preparado
Existe un aparato llamado LightSound que mide la intensidad de la luz y la convierte en sonido: a medida que la Luna va tapando el Sol, el tono cambia y va bajando hasta desaparecer cuando el disco queda oculto del todo. Lo desarrolló la Universidad de Harvard y en España lo distribuye el proyecto Eclipse Inclusivo, coordinado por el Instituto de Ciencias del Espacio del CSIC y financiado por la FECYT.
El lunes, el Gobierno Vasco y la ONCE lo presentaron en Bilbao. Su directora de Diversidad, Arantza Chacón, lo resumió bien: «el eclipse no es únicamente una imagen; es también el cambio de la luz, de la temperatura, del ambiente y de los sonidos».
Cuántos hay en realidad: 120 en toda España
Cuando escribimos esto ayer, el dato que había sobre la mesa era el de Euskadi: la ONCE disponía allí de dos aparatos. Hoy el CSIC ha dado la cifra completa y es bastante mejor de lo que parecía.
El proyecto Eclipse Inclusivo ha fabricado y repartido 120 dispositivos LightSound por toda España, gratis, a ayuntamientos e instituciones, para que monten sus propios puntos de escucha. Lo cuenta el coordinador del proyecto, Jorge Rivero González, del Instituto de Ciencias del Espacio.
El detalle que más me gusta: el CSIC puso los materiales y los montaron personas voluntarias en un par de tardes —unos 80 en el propio instituto y otros 40 en un espacio maker de Barcelona—. El diseño es de la Universidad de Harvard y es de código abierto; por eso se han podido fabricar y regalar.
En A Coruña, por ejemplo, un grupo de la ONCE de unas 30 personas (esperaban llegar a 40) sigue el eclipse desde la playa del Orzán. Al ser tantos, en vez de auriculares usan un altavoz para que el sonido lo compartan todos. Una afiliada, Cristina Salinas, lo contaba así: «es otra forma de seguirlo y de sentirte una persona normal».
La letra pequeña, que también hay que contarla
Que haya 120 no significa que haya uno cerca de tu casa. Se reparten por instituciones y el uso se organiza de forma colectiva, en puntos habilitados. No es un aparato que puedas tener en casa hoy.
Y el propio Gobierno Vasco reconoció lo que a nosotros más nos toca: que las personas sordas, con discapacidad física, intelectual o con sordoceguera también necesitan apoyos —lengua de signos, subtítulos, materiales táctiles— y que eso depende de que cada entidad que organice una observación se acuerde de ponerlos. Es decir: no hay nada garantizado.
Qué significa para las familias
Si en tu casa hay autismo, discapacidad intelectual o dificultades sensoriales, hoy lo que va a marcar la diferencia no es un aparato, es la preparación:
- Es al atardecer, y eso cambia el plan. Según el Instituto Geográfico Nacional, la fase parcial empieza sobre las 19:30 y el máximo llega entre las 20:26 y las 20:33 según dónde estés. Es tarde. Si en tu casa la rutina de la noche es sagrada, cuenta con que se va a mover.
- El Sol va a estar muy bajo, entre 3 y 12 grados sobre el horizonte. Hace falta un sitio despejado hacia el oeste, y eso empuja a todo el mundo a los mismos cuatro miradores. Elige con tiempo.
- Anticipa lo que va a pasar. Que la luz caiga de golpe y que baje la temperatura puede asustar mucho si nadie lo ha explicado antes. Contarlo antes, con calma, vale más que cualquier gafa.
- Cuidado con las multitudes. Los puntos de observación se van a llenar. Si el ruido y el gentío son un problema en tu casa, se ve igual de bien desde un sitio tranquilo.
- Tener plan B sin drama. Si a mitad no puede seguir, no pasa nada. Se retransmite, y verlo en pantalla también es verlo.
Y una advertencia que no es menor
Tanto la ONCE como el Gobierno Vasco insistieron en lo mismo, y lo repetimos aquí: mirar directamente al Sol sin protección homologada puede provocar lesiones graves e irreversibles en la retina, y además no duele. No hay aviso, no hay molestia: el daño se hace y te enteras después. Las gafas de sol normales no sirven. Ninguna.
Y ojo, porque esto es de hoy mismo: se ha ordenado la retirada del mercado de varios modelos de gafas para el eclipse por riesgo de lesiones oculares. Entre los afectados, según FACUA, hay gafas de la marca Mó (distribuidas por Multiópticas), de Opticalia y las vendidas por la web Eclipse Baleares, que ha pedido a sus clientes que no las usen y ofrece devolver el dinero.
Si compraste las tuyas hace poco, dedica dos minutos a comprobar la marca antes de dárselas a tu hijo. No es alarmismo: es que aquí no hay segunda oportunidad.
Si no tienes gafas certificadas —o las tuyas están en esa lista—, hay formas seguras e indirectas de verlo, y para un niño que no va a mantener la protección puesta, probablemente sean la mejor idea de todas.
Fuentes
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