Sacó a su hija del agua en brazos porque solo había una silla anfibia: ahora lleva la playa accesible a la Fiscalía
El 15 de agosto, una familia llevó a su hija a bañarse a la playa de Muchavista, en El Campello (Alicante), que está señalizada como playa accesible. Había cola para la única silla anfibia disponible, así que la metieron al agua a pulso y pidieron que al menos les ayudaran a sacarla.
Cuando la niña, que no se mueve por sí misma, pidió salir porque se estaba quedando fría, había tres personas esperando por delante para el mismo servicio. No podían esperar tantos minutos. La sacaron del agua en brazos.
Quien lo cuenta es Natalia Velilla, magistrada especialista en discapacidad. Y conviene subrayar cómo lo ha registrado ella misma: presenta el escrito «en condición de madre de persona con discapacidad». No como jueza.
Lo que dice la norma
Aquí está el dato que convierte una mala tarde en un incumplimiento: según la ley valenciana, una playa accesible tiene que contar como mínimo con dos sillas anfibias para el baño. En Muchavista, ese día, había una.
Velilla ya había dado al Ayuntamiento de El Campello un ultimátum de 72 horas para atender sus peticiones, avisando en una instancia registrada de que, pasado el plazo, acudiría a la Justicia. El plazo pasó.
Ahora ha llevado el caso a la Fiscalía General del Estado, y junto con el CERMI ha trasladado los hechos al Síndic de Greuges, el defensor del pueblo valenciano.
Qué significa para las familias
Esta historia es útil más allá de una playa concreta, y por una razón muy concreta: enseña el camino.
Casi todas las familias hemos vivido la versión pequeña de esto. El ascensor que lleva meses averiado, la rampa que acaba en un escalón, el baño adaptado que se usa de almacén. Y casi siempre se queda en la queja del día, entre nosotros, porque uno no sabe muy bien adónde va con eso.
El recorrido que ha seguido ella se puede copiar:
- Primero, por escrito y con registro de entrada en el ayuntamiento. No una llamada ni un mensaje: una instancia, con fecha y número, que obliga a contestar.
- Citando la norma concreta que se incumple, no la sensación de que aquello está mal. «Faltan sillas» es una opinión; «la ley exige dos y hay una» es un hecho comprobable.
- Si no contestan, el defensor del pueblo de tu comunidad —aquí el Síndic de Greuges— es gratuito, no necesitas abogado y está para exactamente esto.
Que en este caso lo haya hecho una magistrada ayuda a que se publique, pero los tres pasos están al alcance de cualquiera.
Lo que todavía no sabemos
Ni la Fiscalía ni el Síndic se han pronunciado aún, y el Ayuntamiento de El Campello no ha respondido públicamente al escrito. Tampoco sabemos si el resto de playas accesibles de la Comunitat cumplen el mínimo de dos sillas, que sería la pregunta de verdad. Iremos actualizando esta página según se vaya sabiendo.
Fuentes
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