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104 refugiados ucranianos con discapacidad intelectual viven en dos residencias públicas de Madrid: 16 ya trabajan

Por · Publicado el 28 de agosto de 2026

✅ Información contrastada con fuentes oficiales. Última revisión: 28 de agosto de 2026.

La Comunidad de Madrid acoge desde 2022 a 104 refugiados de Ucrania con discapacidad intelectual y enfermedad mental grave. Viven en dos residencias públicas de la Agencia Madrileña de Atención Social (AMAS): la de Colmenar Viejo y la Gran Residencia de Carabanchel, donde están 54 de ellos. La consejera de Familia, Juventud y Asuntos Sociales, Ana Dávila, ha visitado este viernes la de Carabanchel, y de ahí sale la noticia que publican Servimedia, Europa Press y 20minutos.

Es una nota de la Consejería en día de visita. Conviene leerla sabiendo eso. Pero tiene un dato que merece la pena: 16 de esas 104 personas están trabajando, en limpieza y jardinería.

Lo que cuentan los medios

Según la Consejería, el programa lo lleva el Servicio de Convivencia Familiar y Social y se apoya en cuatro cosas: clases de español, talleres de arte, cocina y manualidades, orientación psicológica y laboral y entrenamiento en habilidades personales. La consejera lo resume como «un entorno seguro donde reconstruir sus vidas» y asegura que la acogida seguirá «mientras sea necesario».

La parte más honesta de la noticia la pone la trabajadora social del centro, Sandra Abejón, en 20minutos. La mayor dificultad ha sido el idioma: aprender una lengua nueva «se complica más» con discapacidad intelectual. Y hay algo que las familias entendemos sin que nadie lo explique: llegaron con un duelo migratorio «muy grande» y sin sus figuras familiares, lo que «les ha afectado mucho». Aun así, cuatro años y medio después, dice que están «completamente integrados», con la excepción del idioma.

Qué significa para las familias

Lo primero, una cosa buena: existe. Una residencia pública con apoyo psicológico, talleres y un camino hacia el empleo que ha funcionado para 16 personas con discapacidad intelectual y enfermedad mental grave, que es de los perfiles más difíciles de colocar. Ese es el modelo que pedimos para nuestros hijos cuando los pensamos adultos, y aquí se ve que se puede hacer con recursos públicos. Si andas en esa etapa, en la guía de centros de día y residencias explicamos qué tipos hay y cómo se accede, y en la de empleo y vida adulta qué opciones de trabajo existen según el grado.

Lo segundo, la pregunta que la nota no responde. Esas 104 plazas son plazas de residencia pública de la AMAS. No dice cuántas plazas hay en total, ni cuántas familias madrileñas esperan una, ni cuánto tarda en llegar. Que se atienda a quien huye de una guerra está bien y no hay que discutirlo. Pero una familia con un hijo adulto con discapacidad intelectual en Madrid lee «residencia pública» y lo primero que piensa es en su propia lista de espera. Esa cifra sería la noticia completa.

Mientras tanto, lo que sí puedes mover hoy está en la guía de ayudas de la Comunidad de Madrid: reconocimiento de dependencia, respiro familiar e incentivos a la contratación. Y si te preguntas por qué las plazas van tan despacio en toda España, hace unas semanas contamos lo que reclama Plena Inclusión sobre la financiación de la dependencia.

Lo que falta

No hay presupuesto del programa ni fecha hasta la que está garantizado; «mientras sea necesario» no es un plazo. No hay cifra de plazas totales de la AMAS ni de lista de espera. Y de los 16 que trabajan no se dice qué tipo de contrato tienen ni en qué empresas. Si la Consejería publica esos datos, actualizaremos esta pieza.

Fuentes

Esta noticia se ha elaborado a partir de la información publicada por:

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