Llegan 6.200 millones para la dependencia: ahora la pelea es que lleguen a los servicios de tu hijo
Hay una frase que en casa nos hemos aprendido a base de disgustos: que se apruebe un dinero no significa que ese dinero llegue a tu hijo. Entre el titular y la plaza de centro de día hay un camino largo, y ese camino pasa por tu comunidad autónoma.
Esta semana estamos justo en ese punto. El Estado ha reforzado la financiación de la dependencia con más de 6.200 millones de euros y, según los cálculos de Plena inclusión, eso significa que la aportación estatal a las políticas de dependencia y discapacidad de las comunidades crecerá entre un 14% y un 27%, según el territorio. Es mucho dinero. Y por eso las familias de personas con discapacidad intelectual han salido a decir en voz alta lo que muchos pensamos: queremos verlo en los servicios, no en la contabilidad.
Las cinco cosas que se piden a las comunidades
Plena inclusión —la confederación que agrupa a las asociaciones de familias de personas con discapacidad intelectual, con unas 150.000 personas apoyadas, 4.000 centros y cerca de 46.000 profesionales— ha puesto sobre la mesa cinco peticiones muy concretas. Las traduzco a lo que significan en la práctica:
- Que las comunidades no retiren su parte. El dinero del Estado tiene que sumarse al presupuesto autonómico, no sustituirlo. Si entra un euro nuevo y sale un euro viejo, tu hijo no nota nada. Esto, que suena obvio, es exactamente lo que hay que vigilar.
- Que digan en qué se gasta. Piden transparencia y, sobre todo, que se distinga cuánto va a personas con discapacidad y cuánto a personas mayores. Hoy la dependencia lo mezcla todo en el mismo saco, y las necesidades de un chaval de 20 años con discapacidad intelectual no se parecen a las de una persona de 85.
- Que bajen las listas de espera y mejoren los servicios. El indicador honesto no es el presupuesto: es cuánto tarda una valoración y cuánto tarda una plaza.
- Que se dignifiquen las condiciones de los profesionales. Esto lo firmo con los ojos cerrados. La calidad del apoyo que recibe tu hijo depende de una persona concreta que entra por la puerta cada mañana; si esa persona cobra poco y rota cada seis meses, el apoyo se resiente. Y la continuidad, cuando hay discapacidad intelectual, no es un lujo: es la mitad del trabajo.
- Que se toque el copago. Lo llaman “confiscatorio e injusto”, y avisan de que empuja a familias vulnerables por debajo del umbral de pobreza (los 12.000 euros de ingresos anuales).
El director de Plena inclusión España, Enrique Galván, lo resume en una idea que es también la nuestra: el aumento tiene que revertir en una mejora de los servicios y apoyos a los que accede cada persona. Piden además que el Consejo Territorial —donde se sientan el Estado y las comunidades— actúe ya y con protocolos transparentes de reparto.
El copago, otra vez el copago
Es la tercera vez este verano que escribimos esta palabra, y no es casualidad. Plena inclusión recuerda que la iniciativa legislativa popular sobre el copago, respaldada según sus datos por más de 750.000 firmas, sigue sin tomarse en consideración, y que la reforma que ahora mismo se debate en el Senado tampoco lo aborda.
Ya lo contamos cuando el CERMI dijo que el Gobierno “no ha sido valiente” en este punto: el copago es la carencia más importante de la reforma para las familias. Que dos de las grandes organizaciones del sector coincidan en señalar lo mismo, cada una por su lado, dice bastante.
Qué puedes hacer tú con esto
Poco y mucho, como casi siempre.
- Poco: el reparto se decide en el Consejo Territorial y en la consejería de tu comunidad. No hay un formulario que rellenar.
- Mucho: este es exactamente el momento en el que las asociaciones de familias tienen algo concreto que pedir a su gobierno autonómico, con una cifra encima de la mesa. Si perteneces a una, es buen mes para preguntar en tu asociación qué está pidiendo a tu consejería. Y si estás en lista de espera, guarda la fecha de tu solicitud: cuando se habla de reducir esperas, la fecha registrada es tu única prueba.
Puedes repasar en qué punto estás con la hoja de ruta de la dependencia y consultar lo que ofrece tu territorio en las ayudas de tu comunidad.
Nuestra lectura, como familia
Nos alegra el dinero y nos alegra, sobre todo, que alguien haya puesto por escrito la petición número 2: que digan cuánto va a discapacidad. Durante años, “dependencia” ha sido una palabra que en la práctica se ha gestionado pensando en personas mayores, y las familias con hijos con discapacidad intelectual llevamos décadas encajando en un traje que no era el nuestro. Un chico de 25 años con apoyos extensos no necesita lo mismo que una persona de 85, y sin embargo compite por la misma plaza y el mismo presupuesto.
Y una cautela, que aquí las decimos siempre: esto todavía no ha pasado. Son peticiones, no compromisos. La foto real la veremos dentro de unos meses, en dos sitios muy poco épicos: los presupuestos de tu comunidad y el tiempo que tarde en resolverse el próximo expediente de dependencia de tu casa.
Nosotros lo vamos a seguir contando aquí. Si quieres que te avisemos cuando haya reparto y cuando se sepa qué comunidad ha puesto de verdad el dinero encima de la mesa, déjanos tu correo.
Fuentes
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