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El IVAP y el CERMI preparan formación para que más personas con discapacidad opositen (y aprueben)

Por · Publicado el 20 de julio de 2026

✅ Información contrastada con fuentes oficiales. Última revisión: 25 de julio de 2026.

El empleo público tiene fama de ser una de las vías más justas para las personas con discapacidad: hay un cupo de reserva de plazas, las normas están escritas y el proceso es el mismo para todos. Sobre el papel. Porque quien lo ha intentado sabe que después vienen las trabas de siempre: exámenes que no se adaptan bien, tribunales que no saben qué es un ajuste razonable y compañeros que no terminan de saber cómo acompañar. Por eso este acuerdo, pequeño en apariencia, apunta a algo real.

El Instituto Valenciano de Administración Pública (IVAP) y el CERMI de la Comunitat Valenciana —la plataforma que agrupa a las asociaciones de discapacidad— han acordado trabajar juntos para diseñar formación que haga la Administración autonómica “más inclusiva y accesible”. No es una convocatoria que puedas solicitar todavía: es un acuerdo marco cuyas actuaciones concretas se irán definiendo en los próximos meses.

Qué se ha acordado, en cristiano

El acuerdo mira a las cuatro patas del problema, no solo a una:

  • Formación para las personas con discapacidad que quieren opositar y desarrollar una carrera en la función pública.
  • Formación para los tribunales de selección, con el foco en la igualdad y en la no discriminación: quienes deciden quién entra tienen que saber de adaptaciones y ajustes.
  • Formación para el personal que acompaña e integra a los empleados públicos con discapacidad una vez dentro.
  • Preparación de los equipos para que los entornos de trabajo sean de verdad inclusivos.

Todo ello impulsado por la Dirección General de Función Pública a través del IVAP.

Por qué nos parece que va en la buena dirección

Nos gusta que no se quede en formar solo a la persona con discapacidad, como si el problema fuera suyo. Porque no lo es. Muchas veces la barrera no está en quien oposita, sino en quien examina, en quien contrata y en quien luego trabaja al lado. Poner el foco también ahí —en los tribunales y en los equipos— es reconocer que la inclusión es cosa de todos, no una carrera de obstáculos individual.

La cautela, la de siempre: un acuerdo marco es una declaración de intenciones hasta que se convierte en cursos concretos, con fechas y con plazas. De momento es un buen titular. Estaremos atentos a que se traduzca en formación real y, sobre todo, en que más personas con discapacidad aprueben y se queden. Cuando haya convocatorias con letra pequeña, las contaremos aquí.

Si en tu casa hay alguien preparando o pensando en unas oposiciones con el cupo de discapacidad, déjanos tu correo: te avisaremos cuando esta formación abra puertas de verdad.

Fuentes

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