Nerea Pérez de las Heras: «Todos los cuerpos son frágiles». Menos superación y más ciudad accesible
La periodista Nerea Pérez de las Heras perdió parte de la pierna derecha en un accidente en el verano de 2023. Lo cuenta en Fantasma (Alfaguara), su libro recién publicado. En una entrevista con Servimedia pide algo que muchas familias llevamos tiempo pensando: dejar de contar la discapacidad como una historia de superación individual y empezar a hablar de lo que la hace difícil.
Lo que dice
- Le molesta que se hable sobre todo del «instinto personal de superación» y mucho menos de las medidas que mejorarían la vida de las personas con discapacidad.
- Propone preguntar otra cosa: si los partidos llevan en sus programas hacer la ciudad más accesible, mejorar el urbanismo y agilizar la burocracia.
- Resume su idea en una frase: «Todos los cuerpos son frágiles». Cualquiera, con un esguince, descubre que casi no puede salir de casa.
- No lo descubrió con el accidente: sus padres fueron dependientes muchos años y ya conocía lo que es moverse por la ciudad en silla de ruedas.
- Cuenta que la dependencia le ha enseñado a dejarse cuidar y que la pregunta de «¿soy una carga?» ocupa muchísimo espacio en la cabeza de quien depende de otros.
Un consejo para los padres
Hay una parte de la entrevista que nos interpela directamente. Dice que le llama la atención cómo algunos adultos gestionan las miradas de sus hijos hacia una persona con discapacidad. Su propuesta es un equilibrio: dejar que el niño sienta curiosidad y, a la vez, conseguir que tanto él como la persona a la que mira estén cómodos.
Es decir: no tirar del brazo del niño ni mandarle callar. Dejar que pregunte, y responder con naturalidad.
Qué significa para las familias
Quien tiene un hijo con discapacidad intelectual conoce las dos caras. La de los que ven a tu hijo como «un ejemplo de superación» cuando solo quiere ir al parque. Y la de la rampa que falta, el trámite que tarda un año o el colegio sin apoyos. Lo segundo es lo que de verdad pesa, y es lo que ella pide poner encima de la mesa.
Ya escribimos sobre cómo los grandes museos empiezan a contar la discapacidad sin lástima ni heroísmo. Es la misma conversación, llegando poco a poco a más sitios.
Y si alguna vez tu otro hijo, o un sobrino, mira y pregunta: esa curiosidad es la puerta, no el problema.
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